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Historia de éxito

La transformación de Jhon, un excombatiente que hoy es ornamentador

​Jhon está en proceso de reintegración con la ACR, es un trabajador incansable y su familia representa el impulso para seguir adelante. / Foto: Comunicaciones ACR. 

Meta , 28/11/2016

Durante los últimos cuatro años, en Colombia, se han reintegrado a la sociedad cerca de 15 mil personas, solo en el departamento del Meta, desde el 2003 se han reintegrado más de mil excombatientes.

Ese día Jhon tomó la decisión más importante de su vida, se voló de las Farc luego de seis años. Ahora tiene 29 años e ingresó a las filas a los 14. Es de familia humilde, vivía con su madre y cinco hermanos más en Uribe (Meta), uno de los cinco municipios que conformaron la zona de distención.  Después de acudir a varias reuniones con los comandantes de las Farc, Jhon se dio cuenta que ya era un guerrillero más y sin decirle a nadie se unió a las filas de este grupo armado.

La huida de Jhon está cargada de anécdotas, sobre aquel día cuenta que "llegamos 8 unidades a un pueblo del Vichada, yo allá tenía una amistad, lo busqué y le dije que mi madre estaba muy mal de salud, que necesitaba llegar como fuera a Villavicencio. Él me prestó una moto, y yo arranqué a toda por una trocha. Cuando me di cuenta me estaban siguiendo como seis 'manes' en un vitara. No sé de dónde saqué tanta fuerza pero logré pasar la moto por un puente de guadua, y después dejé la moto tirada y me lancé al rio Vichada", dice.

Después de ese día su vida cambió. Como pudo llegó a Villavicencio donde vivía un hermano y ahí se hospedó. "Yo llevaba como 8 días en el Meta pero no salía, vivía asustado. Un día fui a la tienda y me encontré de pura casualidad a un compañero que había estado en el grupo. Él me preguntó que si estaba en el programa de reintegración, pero yo no sabía de qué me hablaba", explica.

Jhon es de pocas palabras y duda de sus respuestas, es la primera vez que habla sobre su pasado. Pocas personas conocen dónde estuvo, ni su esposa sabe detalladamente cómo resultó involucrado en un grupo armado ilegal siendo tan joven, pero poco a poco se va transportando en el tiempo y explica que aquel amigo que se encontró en la tienda lo puso en contacto con un sargento del Ejército, se desmovilizó y fue trasladado a Bogotá a un Hogar de Paz, donde llegan las personas recién desmovilizadas para recibir atención humanitaria.

"En Bogotá me puse en contacto con mi padre, no nos veíamos hace muchos años, pues la guerrilla lo acusó de ser colaborador de los paras y le dijeron que se iba con ellos o lo mataban, y un día se fue y nos dejó a mis hermanos y a mi mamá solos", cuenta. Pero su corazón es noble, no habla de su pasado precisamente para no atormentarse, vivir en el presente es mucho mejor. Gracias a su buen comportamiento, en el Hogar de Paz lo dejaron a salir a trabajar en la mañana junto a su padre, y ahí fue donde aprendió sobre ornamentación. 

"Dicen que uno debe trabajar en lo que le gusta, y ser ornamentador me  gusta desde que empecé a trabajar como ayudante", comenta.  "A mí me gusta hacer una puerta, pintarla y que quede bonita; eso es un arte", agrega. Jhon sabe hacer soldadura pesada e industrial. Hace puertas, ventanas, rejas, estructuras, cubiertas, "y si hay que hacer un hangar lo hacemos", agrega.

Su familia, su gran motivación

Jhon está en proceso de reintegración y tiene dos grandes motivos para salir adelante: sus hijos. "Lo que tengo lo he conseguido con mucho sacrificio pero gracias a Dios puedo decir que tengo tranquilidad, que no nos falta nada y que me siento libre, que es lo importante".

La historia de Jhon representa las vivencias de muchos colombianos excombatientes. En su familia todos fueron víctimas del conflicto armado. "Mi padre se fue por amenazas, mi madre fue desplazada, y al tiempo asesinaron a un hermano. Hoy puedo decir que en mi familia estamos bien, seguimos siendo humildes, claro;  pero ahí vamos, aunque yo ya no tenga un hermano, ni mi madre un hijo", dice.

En su casa funciona el taller de ornamentación, da empleo a otras personas, y  envía trabajos a Puerto Carreño y diferentes municipios del Meta. "Yo he tenido empleados del proceso de reintegración y hay unos muy buenos, con aspiraciones como las mías", asegura.

Después de la entrevista Jhon y su esposa se van para el colegio de su hija porque recibirá el diploma de transición. Asegura que es "l primer diploma para colgar en la pared, después colgaremos el de ingeniera".

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