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Agencia para la Reincorporación y la Normalización

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Caso de éxito

El doble renacer de un desmovilizado

​Archivo Comunicaciones

Meta , 06/10/2016

Ferney estuvo en las Farc. Recuerda que cierto día llegaron a una fiesta guerrilleros en moto. "Ese día nos gastaron cerveza toda la noche, se portaron de maravilla y nos dejamos convencer".

Al día siguiente cuatro amigos y yo nos fuimos. "Nos dijeron que íbamos a estar en el pueblo, pero primero debíamos recibir una charla, esa charla duró ocho meses, estábamos en un lugar donde solo veíamos micos", cuenta Ferney, quien añade que luego de terminado ese tiempo realizaron una prueba que duró año y medio.

Culminadas las pruebas, Ferney pudo salir al perímetro urbano, sin embargo ya había en él un compromiso con las Farc, debía trabajar para ellos y serle fiel a sus ideologías.

"Me retiré del grupo porque me involucraron en la pérdida de un dinero y temía por mi vida, entonces como pude salí y luego inicié mi proceso de reintegración con la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR).

Algo doloroso estaba por ocurrir

Ya en la legalidad, Ferney se ganaba la vida como ayudante práctico en redes y mantenimiento eléctrico. Atrás había quedado todo el horror de la guerra, ya no temía por su familia que se encontraba en territorio peligroso, y tenía una vida aparentemente normal, como la de cualquier colombiano. Sin embargo, algo trascendental estaba por ocurrirle.

"El 5 de noviembre del 2015 estaba trabajando, instalando bombas sumergibles para pozos sépticos cuando una de ellas se tragó una cadena, y parte de la garantía era dejarla funcionando", cuenta Ferney.

"Metí la mano para sacar la cadena y la jalé, pero quedó más, entonces apagaron la bomba y yo volví a meter la mano, de repente  un joven  energizó todo el sector, segundos más tarde no tenía brazo.

Actualmente Ferney está incapacitado, pues no ha pasado un año de aquel accidente, está estudiando con el apoyo de la ACR y su familia es lo que lo impulsa a seguir adelante, sin embargo cuenta que "a ratos me da coraje, porque estuve en una parte donde no es fácil vivir, una situación en la que a cualquier momento llega un ataque, y me salí de los peligros de allá para accidentarme aquí", dice.

Se reinventa cada día

A pesar de todo lo que ha vivido a sus 21 años, Ferney mantiene firme su esperanza en Dios, "si mi destino era vivir sin brazo pues al menos fue aquí afuera donde tengo una familia que está pendiente de mí, donde no tengo que pedirle permiso a nadie para moverme y donde me siento apoyado y respaldado".

Ferney ha aprendido a valerse por sí solo aun cuando le falta su brazo derecho porque es fuerte mentalmente. Explica que nunca volvería a un grupo armado porque no hay como vivir en la legalidad y ganarse la vida sanamente. Cuanta su historia para que las personas no se dejen engañar,  "a los que les endulzan el oído para que se vayan a un grupo les digo que lo piensen dos veces, porque uno cree que allá tiene mejores oportunidades, pero es mentira y cuando se reacciona ya es tarde, además  en un lugar donde no se puede confiar en nadie, la traición es pan de cada día", cuenta.

 

 

 

 

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