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Semana por la Paz en Cali

Reintegración, reconciliación y desarrollo se abordaron en Foro en Universidad Javeriana de Cali

​En el marco de la Semana por la Paz, el Director General de la ACR, Joshua Mitrotti, explicó en Cali cómo desde la reintegración se contribuye al desarrollo de los territorios y a la generación de reconciliación. 

Cali , 09/09/2016

En Colombia más de 49.000 ciudadanos se han acogido al proceso de reintegración, luego de desmovilizarse de grupos armados ilegales. "De ellos, 14.000 ya terminaron con éxito todo este proceso de acompañamiento integral y menos del 1% de esas personas culminadas han vuelto a reincidir", dijo el Director.

El 75% de la población que está en proceso de reintegración llegó como analfabeta funcional y el 82% ha superado esa condición. El 73% de las personas está ocupada laboralmente, con un ingreso legal, muchos en la informalidad y un porcentaje cada vez más grande en la formalidad.

Ante empresarios, autoridades locales y comunidad académica, Joshua Mitrotti, Director General de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) intervino en el Foro 'El rol de las organizaciones vallecaucanas y colombianas en el posconflicto', que se llevó a cabo en la Universidad Javeriana de Cali y que fue liderado por la ACRIP Valle y la Asesoría de Paz de la Alcaldía de Cali. 

El Director General de la ACR explicó que la reintegración es "una política que se ha venido construyendo desde hace trece años en Colombia, para lograr el tránsito de hombre combatiente a hombre ciudadano y, de la mano con la institucionalidad pública y privada, hemos tenido unos resultados fundamentales, donde la educación se vuelve un referente necesario para promover esas nuevas conductas, habilidades y competencias que queremos para que estos colombianos, que estuvieron en la guerra, hoy puedan contribuir eficiente y efectivamente al desarrollo de los territorios. Además, generamos con comunidades y víctimas acciones de reconciliación como un elemento fundamental para la garantía de no repetición, para ayudar a romper ciclos de violencia". 

En ese sentido, explicó que: "El 75% de la población que está en proceso de reintegración llegó como analfabeta funcional. Y de ellos, hoy el 82% no son analfabetas. El 73% de las personas está ocupada laboralmente, con un ingreso legal, muchos en la informalidad y un porcentaje cada vez más grande en la formalidad". 

Asimismo, señaló que sector privado juega un papel fundamental en la generación de oportunidades para la población en proceso de reintegración. "El 80% de las personas que atendemos tiene menos de 40 años, lo que significa que son económicamente productivas. Tenemos 22.000 ciudadanos que han terminado su básica primaria. Más de 14.000 hoy son bachilleres. 8.000 aprobaron básica secundaria. Y más de dos mil han adelantado estudios de educación superior", resaltó. 

Finalmente, explicó cómo la atención integral que se brinda dentro de la ruta de atención–que dura en promedio seis años y medio por persona- ha permitido que la reintegración "sea el mayor laboratorio de innovación social que tiene el Estado y un referente para mejorar las políticas públicas en materia de educación y salud. Por ejemplo, el 90% de la población que atendemos llega con alguna afectación psicológica, producto de la guerra. De ellos, el 93% superan esas afectaciones". 

Testimonios de reconciliación

La reconciliación también tiene que ver con la oportunidad de entender la complejidad del conflicto armado. De esa manera, el Vicerrector de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, padre Luis Fernando Granados, introdujo un espacio de diálogo entre un grupo de tres ciudadanos sobrevivientes de la guerra, que están hoy trabajando por un mejor territorio, y quienes enviaron un mensaje de por qué es necesario que Colombia avance hacia escenarios de reconciliación.   

Los tres, procedentes de diferentes zonas de la geografía colombiana, donde el conflicto armado marcó de dolor sus territorios, están hoy desde Cali compartiendo una misma mirada: el camino es la paz. Por eso, compartieron al auditorio cómo las secuelas de la violencia hoy las han ido transformando en oportunidades para darle la mano al otro y para salir adelante. 

"No miremos las diferencias. No los estigmaticen ni los codifiquen. Yo ya aprendí a perdonar y puedo estar en paz conmigo misma y con los demás. La paz en Colombia tiene rostro de mujer y el futuro es hoy", fue el mensaje entregado por doña Alba, una mujer líder que fue víctima del conflicto armado, al referirse a las oportunidades que los colombianos podemos dar hacia las personas excombatientes que se reintegraron. 

A su turno, Álvaro, un joven que desde pequeño tuvo que recorrer los caminos de la insurgencia a través del ELN, contó: "A mí me han dado una oportunidad muy grande. No les tengan miedo a los desmovilizados. Hay mucha gente buena y las situaciones de los campos hicieron que, por falta de oportunidades, tomáramos esa mala decisión. Gracias a la reintegración he tenido la oportunidad de escuchar y salir adelante". 

Por su parte, Alicia, mamá de un niño y excombatiente de las FARC, compartió que "hay personas que no se fueron porque quisieron sino obligados. Dios me dio la oportunidad de salir de allá, porque eso no es fácil. Yo duré diez años en la guerra, que pienso fueron perdidos y estando lejos de mi familia. Hoy ya soy bachiller y tengo un trabajo. A mí no me regalaron la plata, me enseñaron a pescar y a conseguir las cosas que hoy tengo. Por ejemplo, estoy ahorrando para tener mi casa propia".

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