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Agencia para la Reincorporación y la Normalización

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Diplomado Maestros Costureros

Víctimas y excombatientes aprendieron de alta costura

​María Luisa Ortíz y Laura Laurens, reconocidas diseñadoras colombianas, compartiendo durante la exposición de las prendas con mujeres desmovilizadas en proceso de reintegración.

Bogotá , 31/08/2016

La moda y la academia se unieron para enseñarles a víctimas del conflicto armado y mujeres que se alejaron de las armas para vivir en paz, algunas técnicas de costura que les permitirán ser mejores costureras y sostener sus hogares. María Luisa Ortiz, Laura Laurens, y un puñado de diseñadoras de moda colombianas se pusieron a la tarea de transferir su conocimiento y, junto a artesanos, presentaron la muestra de alta costura de 'Maestros Costureros', un proyecto apoyado por LCI, universidad especializada en diseño, la Revista Fucsia y Club Colombia.

Ederlidia Garizao, una mujer que se dedicaba en las AUC a confeccionar los trajes, salió del grupo, se reintegró con la ayuda de la Agencia Colombiana para la Reintegración, y hoy en día tiene un taller en el que emplea a excombatientes y víctimas del conflicto. Ella asistió a las clases de este diplomado en Alta Costura y cuenta que "es una experiencia enriquecedora". Al tiempo, destaca que "aprendí esta técnica que desconocía y esto me ayudará en mi trabajo diario, estoy muy feliz".

A su vez, Rudy, una mujer que también decidió que la guerra no tiene sentido y prefirió retornar a la vida civil en paz, aprendió a diseñar y confeccionar algunas creaciones que antes pensó que no sería capaz. "La costura que se hace en cantidad es muy distinta a la que se hace para hacer una prenda exclusiva, definitivamente diseñadores y artesanos nos enseñaron mucho", afirmó.

El hilo y aguja unen más que tela

Un artesano y un diseñador que funcionó como mentor, enseñaron a los sobrevivientes de la guerra a producir sus diseños, escoger y confeccionar prendas, cortar, decorar y coser, pero no solo coser prendas, sino a tejer una nueva sociedad, una sociedad reconciliada y con igualdad de oportunidades. 

"Nos han abierto y un espacio de aprendizaje enorme. Nos entregaron herramientas que nos van a potenciar nuestros diseños. Muchos ya sabíamos coser, pero ahora sabemos técnicas que nos hicieron mejorar nuestro trabajo", comentó Aracely, una mujer víctima de la violencia que compartió el espacio con excombatientes de grupos armados ilegales y aprendió a perdonar y vivir en paz.

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